domingo, septiembre 24, 2006

Episodio 7: Te doy mis SOHOs

En vista de la escasa audiencia provocada en el anterior post por el toque cultural del poema, la cadena me ha dado un tirón de orejas con la correspondiente regañina ("¿quién te crees que eres para tratarles así?", me gritaron), y me han ordenado que os dé carnaza. Yo, que soy un mandado, obedezco sin rechistar.

Pongamos que hablo del Soho: viene de la abreviatura de South of Houston, y estuvo amenazado de demolición allá por los 60, pero hete aquí que mogollón de artistas flipaos y guays se empezaron a instalar en las naves de la zona, u seáse, en los lofts, eso que vemos en las páginas finales del EPS dominical. Y la cosa cambió tanto que ahora es digamos que el Fuencarral de Manhattan: todo tiendas molonas. Eso sí, se ve que los chips electrónicos anti-mangantes funcionan a trancas y barrancas, puesto que si entras con mochila, obligatoriamente la has de dejar en el "guardarropa". Por las calles ves sobre todo a gente joven, a bellas damiselas con ropa prieta y tacones afilados, a la sombra de edificios sólidos y muy caros.

Entré en un par de tiendas y tuve que ponerle un candado a mi bolsillo porque estaba como loco por hacérselo con un par de camisetas, que no estaban mal de precio, dicho sea de paso, pero es que si empezamos así... Luego, harto de caminar, doblé la esquina, me senté en un portal, y me harté de comer hasta que mis dos galletas de trocitos de chocolate desaparecieron entre mis manos: una señora merendola. El portero me lanzó una mirada llenita de lástima.

PD: Al final le presté el dinero a Prima, ella, a cambio, me dejó colgada una bonita nota una mañana de un día laboral que no recuerdo. He aquí a la izquierda el documento en cuestión. ¡No lo voy a traducir, es ignominioso!

PD de la PD: En breve episodio 8: Central Park:atracción fatal.

jueves, septiembre 21, 2006

(Bonus track: poema & vídeo desde Empire State)

LA AURORA

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.

Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraíso ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.

Federico García Lorca

El reino de los rascacielos a vuestra disposición.

martes, septiembre 19, 2006

Episodio 6. Lost in centrifugation


Así me sentí cuando, al ver que mi montón de ropa sucia iba ganando altura, decidí que ya estaba bien de vivir en la inmundicia y, todo chulo, me fui a una lavandería a lavar mis trapos sucios.

Antes de proseguir con mi breve historia hago un inciso para comentar de donde diablos viene la costumbre de carecer de lavadora en el piso, con lo bonito que quedan en la cocina, o en el baño, o en el patio de nuestras casas españolas. Al parecer, si estás en un pisito de alquiler no hay opción para el tándem lavadora/secadora, ya que así el casero se ahorra la factura generada por tan imprescindibles menesteres, y así, los muy pícaros sonríen cuando anuncian que en el alquiler está "todo incluido".

Como iba diciendo... sí, me metí en una "laundry 24 hours" y se me salieron los ojos de las órbitas cuando vi el precio, ¡¡había que echar 24 monedas de 25 centavos!! Luego me di cuenta de que ese precio es si quieres lavar una tonelada de ropa, para los solteros como yo, el precio se reduce al reducirse también el tamaño de la lavadora. Metí la ropa, vi el hueco para el detergente, miré alrededor: no lo regalaban, guardé la ropa, fui a un todo a 99 centavos, compré detergente, regresé, metí la ropa, me faltaba una moneda, no había nadie para pedir cambio, me fui a casa con la ropa sucia, lavé dos gayumbos y un par de calcetines en el lavabo, no he encontrado ni tendedero ni cuerdas, los colgué en el soporte vertical de las cortinas. Cuando léais esto ya estarán secos.

Aprovecho la coyuntura para enseñaros mi suite
presidencial, ¿qué os parece por 750$ al mes? Las vistas son estupendas: el aparato del aire acondicionado del vecino. La cama es mi mesa escritorio. Y aunque no se ve al lado de la tele dispongo de una mesita pequeño, donde entre otras cosas, guardo mi champú, ya que en 4 días la madre o la hija o las dos me han gastado un bote entero de LOreal Porque yo lo valgo.

Esta tarde he quedado con dos españoles de la escuela: Elena y Luis, a ver qué se cuentan. Bueno, nada más por hoy.

En breve Episodio 7: Te doy mis SOHOs

PD: Esta tarde me acaban de llamar de España para ofrecerme un trabajo de guionista. No he tenido más remedio que rechazarlo. Sin comentarios.

viernes, septiembre 15, 2006

Episodio 5. ¿Están locos estos americanos?

Confieso que llevo unos días perros, como la señora -se llama Prima- me ha puesto internet en el cuarto, estoy como un niño con zapatos nuevos: que si música, películas, ver canales tv españoles, leer la prensa... Me he dicho a mí mismo que esto no puede seguir asín, así que el frotar se va a acabar. ¿Para esto viene a NY? Hablando de NY, la foto que véis arriba la tomé en el metro, porque me dejó estupefacto: es un anuncio en el que se pide a la gente que no se suba de esa forma en el metro porque "puede ser su último viaje". ¡¡No puedo creer este anuncio!! ¿De verdad que hay gente que se agarra a las puertas así? Me da miedo sólo de pensar que haría ese tío si está a punto de perder un avión. ¿Qué creéis que es esta foto? ¿La entrada a un tugurio, un zulo, un paso peatonal en el Bronx, el decorado de SAW III? Pues no, es nada más y nada menos, que... ¡el metro! Y no un metro cualquiera, el metro de Wall Street. ¿Es que no hay presupuesto, señor alcalde, para una manita de pintura? ¿O es un homenaje a los paises pobres? Para resarciros de esta horripilante imagen en jpg, os deleito con una foto artística del mismo barrio: es la entrada a Wall Street, pensé en entrar y comprar un par de acciones de Microsoft o Taco Bell, sin embargo, los policías de la foto me disuadieron amablemente esgrimiendo sus kalasnikov.
PD: En breve episodio 6. "Lost in Lavandería".


jueves, septiembre 14, 2006

Episodio 4. Mi primer día de cole.

Y con este día son ya los tres que llevo dando clase en este edificio con pinta grecorromano. Somos 9 en clase, y sólo hay un americano! Flipad! Hay un indio, uno de Bangladesh, una rusa, una ukraniana, una japonesa, una italiana y una brasileña. Y las edades varían, la rusa y la ukraniana tiene pinta de amas de casa, no así la italiana y brasileña que son más jóvenes, y ejem nos ha tocado dentro del mismo grupo para realizar los tres cortos. De todo el grupo soy el único que ha dirigido algo, entonces no sé para qué coño me pedían al hacer la matrícula el diploma de guionista de la ECAM.Y qué pasa con el inglés? Pues pasa que lo entiendo como un... 70%, aunque para expresarme sudo lo mío. El día de la presentación general conocí a dos españoles, pero no hemos tenido tiempo de coincidir, a ver si hay suerte y nos encontramos. Para acabar por hoy un marco incomparable, esta foto de arriba está tomada en Central Park. La señora no me ha devuelto el dinero. Y hay un ratón campando a sus anchas por la casa, a la señora le da igual, ¿será que también le paga la renta?

PD: Mañana episodio 5: De cómo maté a la señora que me alquila la habitación por no devolverme lo mío.

miércoles, septiembre 13, 2006

Episodio 3. Una bedroom para Luis, please


Al principio me pareció que el metro era una maraña inmensa e indescifrable de líneas, colores, letras y números. Mientras que para nosotros es imprescindible saber la primera y última estación de cada línea para saber a qué dirección ir, ellos sólo distinguen entre uptown y dowtown, es decir, norte y sur. Una información clave para moverse por el metro, que me fue facilitada por un hispano salao.

Y es que yo iba buscando una parada de metro con el fin de acudir a una open house (lo vi por internet) por la zona de Columbia University (ver foto), después de preguntar miles de veces di con el piso. Un tal Michael me recibió y acto seguido me enseñó el cuarto amueblado para luego preguntarme que hace un chico como yo en una ciudad como ésta. Cuando le dije que iba a estar 4 meses, me descartó amablemente.


Me quedaban pocos cartuchos en la recámara, la famosa craiglist es consultada por millones de personas en la misma situación que yo, además la mitad de los anuncios prefieren a chicas. ¿Y pagar a una inmobiliaria? No, pasaba de desembolsar 300$ por una lista. ¿Subir mi presupuesto? Menos aún. Afortunadamente en mi correo vi un mail de una mujer ofreciéndome un cuarto, gracias a una web que nos puso en contacto. Llamé, fui a verlo y por la tarde ya tenía habitación. No quería seguir buscando más.

Hay ventajas e incovenientes, pero sería largo de explicar.
El caso es que vivo en Brooklyn, a una media hora larga del centro, el barrio es feillo, comparto la casa con una mujer y su hija de 7 años, y dispongo de una tele con 200 canales, e internet para bajarme documentales de la 2.

PD: Mañana episodio 3: En USA no hay gusa.

PD de la PD: ¡¡Última hora!! Mi "casera" me acaba de pedir prestados 400$, porque asegura que el coche se lo ha llevado la grua y el monto asciende a 900$. (¡¡quiero volverrrrr!!)

Episodio 2. De cómo fueron mis primeras horas

Pese a lo que pudiera parecer por lo narrado en el episodio piloto miprimer día en NY no empezó exactamente así, ya que, si recordáis, mi primer objetivo nada más pisar suelo americano era conseguir una habitación, dentro de un presupuesto de lo más ajustado.

Llegué el domingo 3 a última hora de la tarde a Jazz on the Park, albergue en el que había reservado cinco noches a un precio económico. ¡Cinco pisos hube de subir a pata con las maletas y el portátil a cuestas! Casi me da algo, y encima sabiendo que iba a compartir habitación con diez tíos inéditos en mi vida. Tomé posesión de mi fantástico camastro (ver a la izquierda), me hice el majo con un americano y un alemán y un japonés, me pregunté que diablos hacía a millones de kilómetros de mi tierra, y me fui a un supermercado (grocery) a comprarme la cena (hamburguesa con queso).

Con eso del jet lag y sin persianas a eso de las seis de la mañana tenía los ojos como platos, ¿o era porque el vecino de abajo había roncado toda la noche? De un grácil salto bajé de la litera, salí al pasillo y me di una ducha en las duchas comunes (2) temiendo pillar algo infeccioso en la planta de los pies. Ya vestido fui a por el desayuno continental prometido en la web: un café y un bollo. Y así de esta guisa iba a afrontar lo que se me venía encima: búsqueda de habitación en Manhattan…

martes, septiembre 12, 2006

Episodio 1: 5 años del 11/9



Aunque había prometido como inminente el capítulo 2: "De cómo fueron mis primeras horas", la rabiosa actualidad me obliga a una ligera pero comprensible modificación. El caso es que a primera hora de la tarde me di un garbeo por la zona cero (ground zero), como podéis ver más abajo no fui el único, a pesar de que todas las ceremonias tuvieron lugar a primera hora de la mañana, aún quedaba un chorro de gente.
En la zona de las rejas colocaron un panel con fotos y textos con la secuencia entera del ataque. Me sorprendió los grupos espontáneos que se formaban discutiendo, y la gente que se acercaba a oir, en muchos momentos subían de tono las
discusiones y llegué a pensar que no tardarían
mucho en atizarse, pero la cosa no llegó a mayores, al menos mientras yo estaba allí con mi cámara.
Bordeando la zona cero llegué a una pequeña estación de bomberos, que se convirtió en un improvisado centro turístico por el altar que recuerda a sus compañeros.
PD: Ya se pueden dejar comentarios chisposos o secos, o piropos al que suscribe. Mañana capítulo 2 y próximamente capítulo 3: Home sweet home?

lunes, septiembre 11, 2006

Episodio piloto. Adiós euro, hola dólar.

¡Hola a todos! ¡¡Manhattan es gigantesca, majestuosa, luminosa, puro asfalto 100%!! Impacta visualmente a cada paso que das, ya sea por la elegante Park Avenue, o por la legendaria Broadway, o por el mítico Times Square (a la izquierda) donde los enormes y vistosos anuncios de neón iluminan las caras de los miles de turistas, cámara de fotos y/o vídeo en ristre.

¡Es todo un espectáculo! Ya sea por caminar entre los rascacielos –el edificio Chrysler es impresionante-, o simplemente viendo el río de taxis amarillos conducidos a toda velocidad, o ver aparcado el típico coche patrulla que hemos visto en miles de pelis, o imaginando quien hay al otro lado de la ventanilla de las interminables limusinas. Incluso algo tan mundano como tomar el metro o el tren se puede convertir en algo único si los coges desde Grand Central, una obra arquitectónica fantástica por su fachada Beaux arts que domina Park Avenue.

Si bien la Gran Manzana no es tan ruidosa como se pudiera pensar, hay un lugar donde se respira una tranquilidad absoluta, incluso reparadora, y además puedes disfrutar de las mejores vistas de la ciudad, estoy hablando del piso 86 del legendario Empire State Building. El paisaje que se despliega ante ti no es sólo la isla de Manhattan si no todo Nueva York: al norte Bronx, al sur Staten Island, al sur oeste New Jersey y al sur este Brooklyn y al este Queens. El ascensor sube que se las pela, pero eso sí, en el piso 80 donde cambias de ascensor, te obligan a seguir un recorrido que conduce a un fondo verde delante del cual te hacen una foto. Al bajar, vuelves a parar y, si quieres, ya tienes lista tu foto con el fondo del Empire State, eso sí, previo pago de no sé cuantos dólares, porque yo me hice el sueco y seguí p´alante.

PD: Gracias María por la máquina de fotos, sin ti el blog carecería de vida.
PD de la PD: En breve episodio 2: De cómo fueron mis primeras horas

viernes, septiembre 01, 2006

(Despedida de Teletech)



Unas pequeñas instantáneas tomadas el 25 de agosto, mi último día laboral en la plataforma de telemarketing. Como podéis observar todo en el ambiente es alegría y alboroto (ver foto a la derecha), así de entusiasta es el curro de teleoperador. Yo me sentaba -en general- en frente de la columna del fondo, lugar privilegiado que ahora se disputan diferentes generaciones de agentes especializados.

A la izquierda podéis observar a dos agentes ilustres en plena faena posando para la posteridad: Luis y Carlos. Y el cliente esperando, que no se queje, encima que la llamada es gratuita... Al fondo se puede comprobar la alta tecnología informática con la que tratábamos. El perchero fue regalo de la empresa por Navidad. ¡Os echaré de menos, compañeros! Cierro incidencia con actividad a los relamidos de logística.

PD: No es cierto que me conectase a internet, se conectaba solo.