Episodio 13. I just call to say I hate you.

Estoy que trino con la Prima –mi casera a la par que compañera de piso- tengo la sensación de que intenta sabotearme, y no sé por qué, si no he hecho nada, si soy un bendito. Me he quedado sin internet en mi cuarto, así, de la noche al día. Todo empezó cuando la mañana del domingo –para vosotros siesta time- pude comprobar con todo el dolor de mi corazón que me había quedado desenchufado. Atención a la réplica de la Prima.
-¿Puedes comprobar si te funciona internet? Es que a mí no me va –le pregunté en mi inglés a lo Toro Sentado.
-Pero si anoche funcionaba…
Vamos a ver, Prima, las cosas funcionan hasta que dejan de funcionar, el pasado no importa, es como si…
-¡Prima, tu casa está ardiendo!
-¡Imposible, anoche no ardía!
Simplemente pasan, Prima.
Al cabo de treinta segundos me rebuzna que a ella le va OK. Bien, en ese momento me puse manos a la obra: reinicié, toqué botones, desinstalé, recé, instalé. Cero patatero. Aquello seguía sin dar señales de vida. De repente, se me encendió la bombilla –¡pin!-, ¿y si mi amiga Prima ha cambiado la contraseña? Así que le digo a su hija que le diga a su madre que por favor, compruebe la contraseña. Al cabo de una milésima de segundo, que dice mi madre que no la ha cambiado, YQUE NO PUEDE HACER NADA MÁS AL RESPECTO. Encima con esos aires de autosuficiencia, pensé yo. ¡Ay, Prima que poco nos acordamos de aquella mañana de Septiembre cuando no te presté ni 200, ni 300, si no 400$! ¿Así me lo agradeces, hija de puta? La tarde la pasé fastidiado, confeccionando mi estrategia para al día siguiente ir a la tienda donde compré la tarjeta wireless y empaparme de soluciones. Una hora para buscar el dichoso ticket.
El sol se ponía sobre la barriada de Brooklyn cuando a Prima le pido mirar mi correo en su ordenador, ya que al día siguiente había organizado un casting para mi corto Is Broken –próximamente en este blog- y quizá algún actor me había enviado un mail con dudas existenciales. ¿Cuál fue la respuesta de Prima?
-Internet no me va a mí tampoco.
Prima: ¿tú de que vas? No sólo no ha habido día desde que llegué que tus rebuznos matutinos no me hayan despertado, si no que encima he de aguantar tus puteos. Además, en uno de los armarios de la cocina me encuentro otra de sus geniales notitas: No uses nada esto. Próxima estación: Me llamo Prima y donde digo Diego digo Digo. Al llegar a su casa me dijo, con un gesto que abarcaba toda la cocina: Puedes coger lo que quieras. Ofrecimiento que nunca me he tomado al pie de la letra. Bueno, un par de veces. Y punto. ¿A qué viene esa notita, Prima?
Y aún más
¿Os acordáis del ratón? Pues hay dos o tres más. Que no quieres caldo, toma dos tazas.
-Prima, ¿has probado usar una trampa para cazar a los ratones? –le pregunté cuando aún era un cibernauta de pro.
-Nada funciona. Lo he intentado todo.
¿Lo has intentado todo? ¿Cómo, mentalmente? ¿Has probado a llamar a un especialista en la materia? ¿Para qué, verdad? Total, pobres roedores. Dentro de unas semanas ya me veo pidiéndoles la vez para entrar al baño.
En fin…
La verdad es que con una madrastra tan malvada, a veces me siento un poco Ceniciento. Próximamente -si me dejan- inicio de la segunda temporada de Un ex teleoperador en Nueva York. Estoy que trino.


3 Comments:
Joe Luisdi, no puedes buscarte otra prima?
te lo dice el Primo Larri, el autentico!
De momento no me queda otra que aguantar, es lo que tenemos los pobres que no podemos elegir.
HOLA CHICO BILL K TAL SOY DIEGO ESPERO K TODO TOPE GUAY.EL PABLLON COMO VA ESPERO K FIRME COMO UN DIABLO ,RECUERDA TODO LO K SE MUEVA DEL SEXO PERVERSO AL SACO.BUENO UN ABRAZO DISFRUTA Y EL DIA 5 DE DICIEMBRE NOS VAMOS DE CENA ESTAS INVITADO.FELIZ CASI NAVIDAD
Publicar un comentario
<< Home