lunes, noviembre 27, 2006

Capítulo -5. ¡Qué bello es vivir!



Amiga Vir, tienes razón, llevo dos post rebosantes de fuego y furia, igualito que Michael Douglas en la peli a la que sin duda te referías, "Un día de furia"(ver comentario del post anterior). Así que yo he decidido por mayoría absoluta que éste sea el post del buen rollito. Pero antes de proseguir con esto de la alegría y el alboroto he de comunicaros una triste noticia: una defunción en mi familia. ¡Españoles! mi cámara de fotos... ha muerto. Yo sólo quería ver una foto hecha días atrás, apreté un botón, de repente apareció el relojito de windows y ya no ha vuelto a funcionar...jope. Al menos murió en el cumplimiento del deber. Cámara de fotos, gracias por los servicios prestados. "Que me quiten lo bailao", fueron sus últimas y agonizantes palabras. Dios, es como si me hubieran arrancado un pezón. ¿Y ahora quién va dar testimonio pixelizado de mi paso por Nueva York? ¿Quién?

Sin duda los más perspicaces -cambiando de tema- se habrán dado cuenta de que hay un vídeo arriba, bien, fue mi primer ejercicio de clase, me tuve que plegar a una serie de normas: sin diálogo y en un mismo "escenario". Lo mejor de The postman of the park es precisamente el escenario, ese marco incomparable que es Central Park (no se rompieron la cabeza los americanos al ponerle el nombre. "Es un parque, ¿cómo le vamos a llamar", "¿Qué está en el centro, no?... Ya está, Central Park"), ya que la historia no es muy allá, como dato curioso os diré que el primer personajes es español -me suelo ir de copas con él- y la última también es de la madre patria. La de en medio es una rusa que lleva doce años en NY. Y El director es un flipao de mucho cuidado.

Ahora que escribo sobre la rusa quería colocaros algo gracioso al respecto (estoy en el post del buen rollito), pero sólo venía a mi cabeza algo del tipo "ensaladilla rusa", sin embargo, gracias al no chiste me he acordado que el otro día fuimos el español copero y yo a un spanish restaurant llamado "Costa de Sol" porque a mí se me había antojado una tortilla, u omelette. Bien, entramos, lo primero: camareros sudamericanos -amables, eso sí-, lo segundo: Julio Iglesias en el hilo musical -a dúo con Diana Ross-, lo tercero: suelo enmoquetado, cuarto: una pésima y cara tortilla, y quinto: un encargado gallego con veinticuatro años de estancia en NY. Salí aliviado del local, agradeciéndome que no se me hubiera antojado solomillo. En esta ciudad no se puede almorzar o cenar decentemente por menos de 6$, cifra propia de los fast food, si ya quieres algo de más nivel te vas a los 12-15$, y cuando digo más nivel me refiero a un plato, sin postre ni café. Y bebiendo agua, que es muy sana. ¿Será por todo esto que he adelgazado? Al menos ahora ya no estoy fofo, estoy fofito.

Bueno, que me enrollo como las persianas (que aquí no hay, por cierto). Espero que paséis una semana excelente, no trabajéis mucho, sólo justo, por favor; y sabed que, a pesar de la distancia, me actualizo constantemente, así que estoy en la onda del Be water, my friend. Un beso.

PD: aquello del post anterior que no tenía que pagarle en diciembre, eso es una metedura de gamba mía. Como todo hijo de vecino, he de pagar.

lunes, noviembre 20, 2006

Episodio -6. La casera contra ataca.


A la izquierda el edificio Chrysler, mi favorito. No tiene nada que ver con el contenido del episodio, pero me molaba a mí ponerlo, y es que me he dado cuenta al llegar aquí que el que yo pensaba que era Empire State era el Chrylser, aquél es como más mazacote, el Chrysler destila estilo y saber estar. Bueno, que me voy por las ramas, queeee... sí, que menuda cabrona mi casera y eso. ¡Si es que me tiene frito! Sin darme ninguna explicación le ha dado por esconderme lo siguiente:

1- Fuera el papel higiénico.
2- Adiós al Fairy.
3- Sayonara al papel de cocina.

Pero, ¿esto qué es?, PERO, ¿ESTO QUÉ ES? No, amigos, no es que se le haya olvidado comprar los productos en cuestión, es más, si de vez en cuando los veo fugazmente -como si fuese una visión- en sus respectivos puestos de trabajo, pero héte aquí que cuando ella no está en casa, tampoco lo están los productos de marras. ¿Qué pasa, es que me tocaba comprarlos a mí? ¿Desde cuándo somos compañeros de piso? ¡Esta es tu puta casa, Prima! ¡Compra tú eso, no me jodas! ¿Qué pasa, que friego demasiado? ¿Que limpio demasiado? ¿O es que hago demasiada popó? ¿Qué es lo próximo que me tienes guardado, Prima, me vas a quitar el pomo de mi puerta porque "lo gasto"? ¿Quizá el mango de la ducha? Bendita seas.

Y dentro de unos días vendrá lo gordo, en el recibo que me dio nada más llegar yo a su mierda de casa figura como que le he abonado los dos primeros meses, sin embargo, en noviembre me pidió el alquiler, y yo se lo dí, porque no me di cuenta de lo que ponía en el recibo hasta hace un par de semanas. Yo, en mi candidez, sólo me fijé en la cantidad, pero no en el concepto. ¿Qué me dirá la Prima cuando le diga que no me corresponde pagar diciembre? ¡Hagan sus apuestas, señores!

lunes, noviembre 13, 2006

Episodio -7. Al salir de class.


Si es que me estoy poniendo fino a burritos, oigan. En mi ranking de comidas más socorridas fuera de mi cocina, son líderes con más de cuatro comidas de distancia de su inmediato perseguidor, los hot dogs FC, a mucha distancia en zona UEFA encontramos a los hot sandwiches SA. Si es que con los burritos se te hace la boca agua cuando los preparan en frente de tus narizas de turista, además cuenta con la aquiesciencia de mi siempre famélico bolsillo, puesto que por el mismo precio que una hamburguesa y unas french fries, obtienes algo más jugoso y natural. Y menciono la economía porque acabo de sufrir un traspiés económico que... bueno, no adelantemos acontecimientos.

Speaking of all un poco, os cuento que las dos mujeres de arriba son amigas del curso en la escuela de cine. La rubia de bote, italiana, responde al nombre de Claudia M. Le encantó Ibiza. La que está detrás de las gafas fashion es Isabella G., brasileña, periodista deportiva, y adicta a preguntar Why? todo el tiempo, lo que a veces me saca de quicio sobre todo en mis rodajes. La italiana con novio, y la brasileña coladita por otro español de la school. Pero éste, parece que pasa. Seguiremos informando por si hay un giro en la situación.

Las véis ahí, tan majas, ¿verdad? tan saladas, qué ricas... ¡Pues no, joder! Que la italiana me ha hecho una putada de agárrate y no te menees. Al grano:

Lunes, 6 de noviembre, 6:03 pm. New York Film Academy:
-¿Claudia, me podrá su majestad ayudar el domingo en el rodaje de mi corto?
-Sí, Luigi, por supuesto, alora el domingo no trabajo.

Jueves, 9 de noviembre, 6:24 pm. New York Film Academy:
-¿Cómo, el domingo? No me dijiste nada. El domingo no puedo, alora trabajo en un cumpleaños -me informa ella.
-¡Te lo dije el lunes, alma de cántaro! Y ayer te envié un mail recordándotelo. ¿No lo viste?
-Sí.

Olé. Con su ayuda me habría facilitado más la vida en el rodaje.

La brasileña sí que es de puta madre. Encima me ha dejado pasta, porque ¡un banco se ha tragado mi tarjeta de crédito! Así, por las buenas, porque le ha dado la REAL gana. Y por supuesto hoy cuando he ido al banco, nada que hacer, Sorry, la tarjeta ha sido destruida,ji,ji,ji... ¿Y ahora qué voy hacer sin tarjeta, sin dinero, sin dignidad? Ah... ¡Un beso!

martes, noviembre 07, 2006

Episodio 13. I just call to say I hate you.




Estoy que trino con la Prima –mi casera a la par que compañera de piso- tengo la sensación de que intenta sabotearme, y no sé por qué, si no he hecho nada, si soy un bendito. Me he quedado sin internet en mi cuarto, así, de la noche al día. Todo empezó cuando la mañana del domingo –para vosotros siesta time- pude comprobar con todo el dolor de mi corazón que me había quedado desenchufado. Atención a la réplica de la Prima.

-¿Puedes comprobar si te funciona internet? Es que a mí no me va –le pregunté en mi inglés a lo Toro Sentado.
-Pero si anoche funcionaba…

Vamos a ver, Prima, las cosas funcionan hasta que dejan de funcionar, el pasado no importa, es como si…
-¡Prima, tu casa está ardiendo!
-¡Imposible, anoche no ardía!
Simplemente pasan, Prima.

Al cabo de treinta segundos me rebuzna que a ella le va OK. Bien, en ese momento me puse manos a la obra: reinicié, toqué botones, desinstalé, recé, instalé. Cero patatero. Aquello seguía sin dar señales de vida. De repente, se me encendió la bombilla –¡pin!-, ¿y si mi amiga Prima ha cambiado la contraseña? Así que le digo a su hija que le diga a su madre que por favor, compruebe la contraseña. Al cabo de una milésima de segundo, que dice mi madre que no la ha cambiado, YQUE NO PUEDE HACER NADA MÁS AL RESPECTO. Encima con esos aires de autosuficiencia, pensé yo. ¡Ay, Prima que poco nos acordamos de aquella mañana de Septiembre cuando no te presté ni 200, ni 300, si no 400$! ¿Así me lo agradeces, hija de puta? La tarde la pasé fastidiado, confeccionando mi estrategia para al día siguiente ir a la tienda donde compré la tarjeta wireless y empaparme de soluciones. Una hora para buscar el dichoso ticket.

El sol se ponía sobre la barriada de Brooklyn cuando a Prima le pido mirar mi correo en su ordenador, ya que al día siguiente había organizado un casting para mi corto Is Broken –próximamente en este blog- y quizá algún actor me había enviado un mail con dudas existenciales. ¿Cuál fue la respuesta de Prima?
-Internet no me va a mí tampoco.

Prima: ¿tú de que vas? No sólo no ha habido día desde que llegué que tus rebuznos matutinos no me hayan despertado, si no que encima he de aguantar tus puteos. Además, en uno de los armarios de la cocina me encuentro otra de sus geniales notitas: No uses nada esto. Próxima estación: Me llamo Prima y donde digo Diego digo Digo. Al llegar a su casa me dijo, con un gesto que abarcaba toda la cocina: Puedes coger lo que quieras. Ofrecimiento que nunca me he tomado al pie de la letra. Bueno, un par de veces. Y punto. ¿A qué viene esa notita, Prima?

Y aún más
¿Os acordáis del ratón? Pues hay dos o tres más. Que no quieres caldo, toma dos tazas.
-Prima, ¿has probado usar una trampa para cazar a los ratones? –le pregunté cuando aún era un cibernauta de pro.
-Nada funciona. Lo he intentado todo.

¿Lo has intentado todo? ¿Cómo, mentalmente? ¿Has probado a llamar a un especialista en la materia? ¿Para qué, verdad? Total, pobres roedores. Dentro de unas semanas ya me veo pidiéndoles la vez para entrar al baño.
En fin…

La verdad es que con una madrastra tan malvada, a veces me siento un poco Ceniciento. Próximamente -si me dejan- inicio de la segunda temporada de Un ex teleoperador en Nueva York. Estoy que trino.