domingo, octubre 29, 2006

Episodio 12. El gran despilfarro.

Acabo de recargar mi móvil americano con 15$, tengo de límite para gastarlos hasta finales de noviembre. Hasta ahí bien. Os encogeréis de hombros y diréis, ¿y qué? En España también, so memo. Ahora viene lo bueno: esos 15$ bajan a un ritmo vertiginoso, sin yo apenas usar el móvil. ¿Cómo es posible? ¿Está Luis bajo los efectos del pegamento imedio? No, amigos, la respuesta es muy sencilla. Me cobran por todo. Tanto si rechazo una llamada, como si recibo un mensaje, como si llamo a un número y no me lo cogen, ¿y si contesto cuando alguien me llama? ¡También! Por mirar el móvil aún no me cobran, pero seguro que hay sesudos investigadores trabajando en ello. Ladys and gentlemen, bievenidos al país del gran despilfarro, asientos libres al fondo a la derecha.

Por ello, para no convertir las calles neoyorkinas en un hogar para mí, he tenido que recurrir a altas instancias para seguir manteniendo mi tren de vida, esto es, limosinas, fiestas, drogas, compras... Que le he pedido más dinero a mi padre, vamos. Sin noticias de mis ganas de trabajar. La conversación fue tal que así:
-Papá...
-¿Cuánto necesitas y para cuándo?

¡Qué culpa tengo yo si todo está carísimo! Por ejemplo, a la izquierda podéis observar la lista de la compra de un super del barrio de cuyo nombre no quiero acordarme...
Cereales Kellogs 3.19$ - 2.50€
Pizza minúscula 3.69$ - 2.89€
Dos cachos de carne 1.97$ - 1.54€ (esto está barato, las cosas como son, al César lo que es del César y tal)
Una bolsita de puré de patatas 1.29$ - 1.01€
Mini bits (unas galletas malas, malas) 1.39$ - 1.09€
Body wash (esto para que veáis que me sigo duchando) 2.19$ - 1.72€
Queso rayado 2.89$ - 2.27€
4 tomates mal contados 1.52$ - 1.19€
OM/CTTO/SAL (no recuerdo lo que es, pero carísimo, carísimo) 2$ - 1.57€
etc...
Total: 24.36$ - 19€

¿Y qué he comprado? Nada, cuatro chorradas. Gracias a Dios que existe la pasta, piedra angular de mi dieta alimenticia junto con las latas y la comida de sobre. Hay noches que ceno fruta, ya que venden fruta troceada del día, una rica y pseudo variada selección por un precio al que mi bolsillo ha dado el visto bueno. Esta tarde me he permitido un capricho: una botella de refresco.

PD: El lunes que viene, último episodio, en el que disfrutaréis de una foto del ex teleoperador en NY con una bonita vista de fondo.

domingo, octubre 22, 2006

Episodio 11. La vigilanta de la playa.

Amigos, os presento a la Estatua, Estatua, aquí unos amigos.

Quizá alguien se había preguntado por la ausencia en el blog del emblemático monumento, el caso es que pospuse la visita al saber que mi madre y abuela iban a pisar tierra neoyorkina, y sin duda la espera mereció la pena: es impactante. Como muchas otras cosas de la ciudad, sientes algo especial cuando estás frente a algo que has visto miles de veces en las películas. Yo la observaba y, pese a llevar unas tres semanas en la city, esto fue lo que pensé "pues sí que estoy en NY, what strong". Parece mentira que lleve ahí desde 1886 con el brazo levantado.

Que sepáis que en 1986 con motivo de su primer centenario le dieron el cambiazo a la Estatua, jubilaron la antorcha genuina por corrosión y le pusieron una nueva y con una llama bañada en oro. Espero que antes de conmemorar el segundo centenario le pasen una manita, porque la pobre tenía unos grandes lamparones en esa especie de túnica que lleva puesta, ¿en qué pensaba Frederic -Auguste Bartholdi cuando la esculpió? Debería haberle puesto unos vaqueros y una camiseta, tipo casual. Pero quizá eso lo dejen para la tercera conmemoración. Ojalá que para entonces permitan visitarla por dentro, ya que de momento no está prohibido, pero sí restringido, al parecer hay que hacer un papelo previo que nosotros no hicimos, no por vagancia si no por desconocimiento. Que conste en acta.

Un trasbordador que sale muy cerca de la zona cero es el medio para llegar a la isla de la estatua, en el camino por el río se pueden disfrutar de unas vistas que quitan el sentío; los edificios parecen de juguete, como si fuesen parte de un juego de mesa.

PD. Un rápido vistazo a mi cuenta bancaria me ha revelado mi alarmante situación de números rojos. Ahora mismo carezco de dinero para el mes de diciembre.


What Luis is gonna do?

A. Vender mi cuerpo en una esquina o chaflán.
B. Atracar un banco y que el estado penitenciario usa se ocupe de mi manutención.
C. Nada, y esperar a ver qué pasa cuando no tenga dinero en diciembre.

Próximo lunes, solución a este monetario enigma. !!Un Mcbeso para todos!!

viernes, octubre 20, 2006

Trailer

Lo prometido es deuda.

lunes, octubre 16, 2006

Episodio 10. Entre copas.

Los echaba de menos, sí, las bolsas de hielo, beber en taza, la música, las conversaciones... ¡por supuesto que estoy hablando de los botellones! Hallaba yo intrigado por saber qué me deparaba la movida neoyorkina. Así que mis primeros y sobrios pasos se encaminaron hacia el Upper West Side, un barrio con poderío, donde destaca el Lincoln Center, que debe ser el país de los esmoquin, puesto que allí se concentran la danza y la música más chic de la city. Allí que fui a un pequeño pero atractivo apartamento cuyo inquilino es un español que comparte conmigo la escuela -aunque en taller diferente- y comparte también mi nombre. En el pack venía un trío de españoles que estudiaban english en Boston, con los que hablé de lo humano y lo divino, tocamos temas clásicos como "el hombre y la mujer, ¿pueden ser amigos?".

Más tarde se juntó otro trío, solo que esta vez estaba compuesto de un español, un brasileño y una venezolana que daba gusto verla. Después de las debidas presentaciones y de departir animadamente, y ya con el alcohol circulando por nuestras venas a una velocidadad no permitida por la ley, salimos en busca de garitos donde mover el esqueleto. El taxista con un descaro digno de museo me pidió propina cuando le aboné la carrera, y se la dí (no sé porque os sorprende) ya que me había caído bien el hombre, sentimiento que traduje en dos pírricos dólares, a los que el taxista de origen exótico no puso mala cara, no.

Y ya aquí, como en mí es habitual, un conjunto de nubes se ciernen sobre mis recuerdos por lo que apenas puedo hilvanar algo coherente. Recuerdo ir a la barra y pedir una copa, y desembolsar la bonita cifra de unos 12$ (unos 10€) por un white label coke, luego fuimos a otro garito pero algunos no quisimos pagar ya que nos exigian 40$ del ala, y yo me negué rotundamente, aunque al día siguiente me reproché a mí mismo esa actitud tan ahorrativa, bueno por qué no decirlo, tacaña. He aquí un extracto de la conversación: "Luis, te podías haber estirado un poco y pagar la entrada, que era tu primera noche, joer, como te pasas...". Mi último recuerdo lo tengo viajando en el metro en frente de una china, y ligeramente decepcionado de que una pandilla con cadenas y navajas y mala leche no irrumpiera en el vagón, hubiese sido la guinda del pastel, ¿ o no? A las 6 de la mañana me di las buenas noches. Espero que la próxima salida sea más interesante.

PD: Dentro de muy poco, en esta semana, trailer del cortometraje "Postman of the park".

domingo, octubre 08, 2006

Episodio 9. Viaje al centro de la tierra


El metro de NY. Ahí lo tenéis con su banderita y todo. Parece tan... ¿rápido? El metro de NY no distingue entre cercanías y no cercanías, todo es uno, no importa lo lejos que vayas, nunca dejas de pertenecer al metro. Y eso está muy bien. Pero cogerlo es como caminar sobre un campo minado, nunca sabes donde está la trampa, nunca sabes qué línea van a cortar el día que más prisa llevas, y muchas veces -sobre todo los fines de semana- hay qué adivinar (sí, adivinar) por qué andén va a llegar el tren que necesitas, porque en un mismo andén pasan líneas diferentes. Un lío, vamos.


Creo que lo mejor del metro es, sin lugar a dudas, lo propicio que es para las conversaciones espontáneas entre desconocidos, deporte muy sano que gusta mucho a los americanos. Para muestra un botón: en un vagón una mujer con pelo a a lo afro a la bestia exclama en inglés que quién sepa cantar, debería cantar, ni corto ni perezoso un hombre latino con gorra de beísbol con la visera atrás se marca un breve pero sentido aleluya. La mujer, maravillada o aburrida, le pide que cante de nuevo, y el tío dice que ni hablar del peluquín, lo que provocó pequeños comentarios y risas entre los demás pasajeros, de repente todos eran una piña. Sencillamente maravilloso, ¿no creeís?

Y aún hay más, amigos: lo que véis en esta foto es una paloma a punto de hacer trasbordo en la parada Broadway Juction, en Brooklyn, lugar que transito mucho. Y no es la única, hay un par dando la lata en la estación. No, no he tomado drogas. La foto de abajo es mi parada: Grant Avenue.

PD: Y ahora lo de la nota, pues ponía "i like you" y el objeto era una flor de plástico; yo, amable donde los haya, le dije "that´s nice, thank you" y me fui al cuarto.

Ayer me fui de copas por la ciudad, cogí el metro a las 5 am, ¿llegué sano y salvo a casa o me topé con unos pandilleros que me hicieron pupita? ¿con quien salí? ¿cuánto clavan por una copa? ¿hay garrafón? ¿los negros se sonrojan? Respuestas ya sabeís donde. ¡Besos y abrazos!

domingo, octubre 01, 2006

Episodio 8: Central Park: esplendor en la hierba.

El pasado sábado mientras que para vosotros, canallas, empezaba la noche, hallábame yo en los bonitos paisajes de Central Park rodando un corto de 2 minutos llamado "The postman". El reparto lo componía una italiana, una rusa, un español (que no era yo), y a los mandos de la cámara digital, una brasileña. ¿Qué saldrá de toda esta sinergia internacional? Mmmm... no sé. Espero que algo que os pueda mostrar en este blog, pero no será hasta dentro de un par de meses.

Y eso si lo enseño, porque la luz empezó a escasear a medida que transcurría la tarde y los últimos planos hubo que iluminarlos con mecheros al no disponer de focos. Y casi no dispongo ni de actores, joder, qué difícil resulta conseguir gente aquí, es que he estado a punto de salir en el corto en plan Woody Allen. Podéis tomaros la copa tranquilos, al final no ha sido así.

Me he puesto a comparar y nuestro Retiro no tiene que envidiarle nada a Central Park, así en general. Pero ah...migo, cuentan los pequeños detalles, y es que el parque usa alberga un zoo, y restaurante, y canchas de fútbol, béisbol, etc... y los findes hay conciertos gratuitos, y observar como despuntan los edificios entre lo verde es un puntazo. Y es gigantesco. Me gustan mucho los bancos, todos puestos seguidos, como si fuesen uno solo, y al parecer, si pones pasta, te dedican un banco con una plaquita de metal muy coqueta. Superideal.

Espero que estéis muy bien por España. Echo de menos decir tacos en mi idioma nativo. Un beso.

PD: La hija de mi casera, que tiene 7 años, me acaba de deslizar, bajo el resquicio de la puerta, un sobre con mi inicial escrita en grande. La he abierto: contiene una carta y un objeto. ¿De qué va la carta? ¿Cuál es ese objeto misterioso? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Todas estas respuestas y mucho más, aquí, no cambies de blog, o me cojo una rabieta.