Episodio 12. El gran despilfarro.
Acabo de recargar mi móvil americano con 15$, tengo de límite para gastarlos hasta finales de noviembre. Hasta ahí bien. Os encogeréis de hombros y diréis, ¿y qué? En España también, so memo. Ahora viene lo bueno: esos 15$ bajan a un ritmo vertiginoso, sin yo apenas usar el móvil. ¿Cómo es posible? ¿Está Luis bajo los efectos del pegamento imedio? No, amigos, la respuesta es muy sencilla. Me cobran por todo. Tanto si rechazo una llamada, como si recibo un mensaje, como si llamo a un número y no me lo cogen, ¿y si contesto cuando alguien me llama? ¡También! Por mirar el móvil aún no me cobran, pero seguro que hay sesudos investigadores trabajando en ello. Ladys and gentlemen, bievenidos al país del gran despilfarro, asientos libres al fondo a la derecha.Por ello, para no convertir las calles neoyorkinas en un hogar para mí, he tenido que recurrir a altas instancias para seguir manteniendo mi tren de vida, esto es, limosinas, fiestas, drogas, compras... Que le he pedido más dinero a mi padre, vamos. Sin noticias de mis ganas de trabajar. La conversación fue tal que así:
-Papá...
-¿Cuánto necesitas y para cuándo?
¡Qué culpa tengo yo si todo está carísimo! Por ejemplo, a la izquierda podéis observar la lista de la compra de un super del barrio de cuyo nombre no quiero acordarme...
Cereales Kellogs 3.19$ - 2.50€
Pizza minúscula 3.69$ - 2.89€
Dos cachos de carne 1.97$ - 1.54€ (esto está barato, las cosas como son, al César lo que es del César y tal)
Una bolsita de puré de patatas 1.29$ - 1.01€
Mini bits (unas galletas malas, malas) 1.39$ - 1.09€
Body wash (esto para que veáis que me sigo duchando) 2.19$ - 1.72€
Queso rayado 2.89$ - 2.27€
4 tomates mal contados 1.52$ - 1.19€
OM/CTTO/SAL (no recuerdo lo que es, pero carísimo, carísimo) 2$ - 1.57€
etc...
Total: 24.36$ - 19€
¿Y qué he comprado? Nada, cuatro chorradas. Gracias a Dios que existe la pasta, piedra angular de mi dieta alimenticia junto con las latas y la comida de sobre. Hay noches que ceno fruta, ya que venden fruta troceada del día, una rica y pseudo variada selección por un precio al que mi bolsillo ha dado el visto bueno. Esta tarde me he permitido un capricho: una botella de refresco.
PD: El lunes que viene, último episodio, en el que disfrutaréis de una foto del ex teleoperador en NY con una bonita vista de fondo.











