viernes, diciembre 08, 2006

Capítulo -2, -1 y 0. El final del verano llegó...


Amigos, amigas, el final del verano llegó y yo partiré... Me voy de Nueva York, la ciudad que desengrasó mi paupérrimo inglés y me lo ha dejado decentemente. En general, experiencia recomendable para aquel que quiera disfrutar de una aventura curiosa. Eso sí, estoy endeudado hasta las cejas, por eso me he ido antes de lo previsto, sencillamente no me quedaba más dinero, y de seguir así hubiera acabado medigando (ver foto arriba) por las calles de la city. ¡Y con este frío, que es como llevar un jersey de cubitos de hielo! ¡Si iba por la calle, aturdido por el frío, y no podía la pronunciar la p, tenía los labios como anestesiados! Y esto es sólo un aperitivo, me han dicho.

Me voy con la satisfacción de haber rodado tres cortometrajes, de haber visto un par de celebridades por las aceras (la más rutilante Ethan Hawk), de haber sido testigo de esas maravillosas conversaciones espóntaneas entre desconocidos, así como de las muchas caídas de la gente. Sí, parece una tontería, pero aquí la gente se tropieza mucho y cae de bruces contra el suelo (no hablo de borrachos). Incluso yo mismo a los pocos días de aterrizar tropecé y caí sobre una acera muy poco mullida. ¿Qué es lo que pasa? ¿Qué fuerza misteriosa hace caer a la gente sin ton ni son?

Hoy en último día por fin he ido al MOMA, me emocionó ver Noche estrellada del loco del pelo rojo.

No sé por qué, pero tengo la sensación de que volveré algún día, aunque eso está muy lejano, ahora mi destino más inmediato es México, donde a ver si puedo currar de lo mío. Y si no, ahorraré y me daré un paseo por Los Ángeles, espero que por pesado me den una oportunidad.

MUCHAS A GRACIAS A TODOS POR LEERME Y/O DEJAR COMENTARIOS.
No habrá "Un ex-teleoperador en México", la casa de mi familia carece de conexión a internet. Os echaré de menos. Espero veros pronto. Un fuerte abrazo y/o beso de vuestro amigo Luis.
¡HASTA LUEGO! (¿me devolveré la casera por transferencia la fianza? Lo dejo caer)

PD: La foto corresponde al rodaje del corto de la brasileña, lo que fue mi debut como actor.

miércoles, diciembre 06, 2006

Capítulo -3. Memorias de una hamburGueisa (y II).

(viene del post anterior)

...casi me desmayo, en cuanto el cacho de carne rozó mis papilas gustativas, supe que iba a volver varias veces al local, supe que iba a bautizar a mis hijos en el Burguer Joint, nombre del local, por cierto. Y es que el secreto se esconde en la carne, natural, tierna, jugosa, vamos, un sabor con mucha potencia. Gracias a Dios, las patatas son abundantes y resulta entrañable comprobar como te las dan en una pequeña bolsa marrón de esas típicas del súper, adornadas con seductoras manchas de grasa.

"Cuando se acaba, es una putada...", se quejaba Luis a la vez que miraba el papel vacío a la espera de un milagro como el de las baguettes y los peces. No obstante, no hay tiempo para las lamentaciones en Burguer Joint, en cuanto terminas, hay que levantar el campamento de los confortables asientos, por la gente que espera, y hay que tener el detalle de no hacerse el remolón, y salir pitando con la satisfacción del deber cumplido. El otro día volví a picar. Si es que enganchan más que un culebrón venezolano. Vaya, ahora tengo antojo de batido de plátano.


Aquí abajo, la información necesaria, para cuando vengáis. No recibo comisiones.
Burger Joint
118 W 57th St (Cross Street: Between 6th Avenue and 7th Avenue)
New York, NY 10019View Map
(212) 245-5000

lunes, diciembre 04, 2006

Capítulo -4. Memorias de una hamburGueisa.

Érase una hamburguesa con queso a un hombre con gafas pegado, ésta es una manera breve pero acertada de definir a Luis, que no soy yo, si no mi amigo español en la City. Una excelente persona. Y no digo esto porque sé que más tarde o más temprano desde España leerá este blog, ya que me ha pedido varias veces la dirección al yo revelarle mi secreto más ciber. Digo que él es una hamburguesa pegado a un hombre, puesto que ha ido más de diez veces a una hamburguesería del centro. Fruncí el ceño al percatarme de que no hablaba ni de Macs ni de Whoppers. "Estoy enganchado", me confesó. "Es la mejor hamburguesa que he probado en mi vida", añadió mientras el sol dejaba paso a la luna como quien cede el turno en la cola del súper. Cuando mencionó el precio del menú se me erizaron los pelos de la nariz, "¿Cómo, 11$, pero qué pasa que te lo sirve Pamela Anderson directamente en la boca?", pregunté yo, con la misma expresión de asombro que el tío ese del cuadro "El grito", de Munch.


Intrigado hasta el ojete por la creciente notoriedad de esa hamburguesa, acepté la invitación de Luis a acompañarle al local a él y a su primo Charles, al parecer, el ideólogo de las excursiones previas, no en vano reside habitualmente en Manhattan. Mi primera sorpresa fue al descubrir que la hamburguesería se esconde detrás de un enorme telón grisáceo, desplegado en toda su majestuosidad en el hall de un hotel de lujo. Algo muy extraño. Es algo así como la aldea de Ásteriz en la Galia, un reducto de carne picada que ha resistido los envites del cemento de las cinco estrellas. No me preguntéis cómo. Pero doy fe de que así ha sucedido.

Al llegar la cola alcanzaba hasta la puerta, lo cual no es mucho decir debido a las reducidas dimensiones del sitio. Me salto toda la burocracia habitual frente al mostrador para hincar el diente al momento más relevante de la noche. Ahí vamos: Charles se había pedido dos hamburguesas, Luis y yo el típico menú. Cuando la desenvolví me llevé una decepción tan grande como las listas de boda, la hamburguesa era pequeña, más pequeña que una whopper, alcé la vista hacia Luis con la intención de pedirle la hoja de reclamaciones, sin embargo, lo único que pude ver fue sus carrillos a rebosar y la mirada perdida. Movido por la curiosidad más indecente, destapé la hamburguesa para toparme con una solitaria hoja de lechuga, que yacía bajo un tomate huérfano de amor. Acto seguido procedí según el protocolo: volqué ketchup y mostaza con mi maestría habitual, cerré la hamburguesa, me llevé el primer cacho a las trincheras de las glandulas salivales, y...
TO BE CONTINUED... TOMORROW.