lunes, octubre 16, 2006

Episodio 10. Entre copas.

Los echaba de menos, sí, las bolsas de hielo, beber en taza, la música, las conversaciones... ¡por supuesto que estoy hablando de los botellones! Hallaba yo intrigado por saber qué me deparaba la movida neoyorkina. Así que mis primeros y sobrios pasos se encaminaron hacia el Upper West Side, un barrio con poderío, donde destaca el Lincoln Center, que debe ser el país de los esmoquin, puesto que allí se concentran la danza y la música más chic de la city. Allí que fui a un pequeño pero atractivo apartamento cuyo inquilino es un español que comparte conmigo la escuela -aunque en taller diferente- y comparte también mi nombre. En el pack venía un trío de españoles que estudiaban english en Boston, con los que hablé de lo humano y lo divino, tocamos temas clásicos como "el hombre y la mujer, ¿pueden ser amigos?".

Más tarde se juntó otro trío, solo que esta vez estaba compuesto de un español, un brasileño y una venezolana que daba gusto verla. Después de las debidas presentaciones y de departir animadamente, y ya con el alcohol circulando por nuestras venas a una velocidadad no permitida por la ley, salimos en busca de garitos donde mover el esqueleto. El taxista con un descaro digno de museo me pidió propina cuando le aboné la carrera, y se la dí (no sé porque os sorprende) ya que me había caído bien el hombre, sentimiento que traduje en dos pírricos dólares, a los que el taxista de origen exótico no puso mala cara, no.

Y ya aquí, como en mí es habitual, un conjunto de nubes se ciernen sobre mis recuerdos por lo que apenas puedo hilvanar algo coherente. Recuerdo ir a la barra y pedir una copa, y desembolsar la bonita cifra de unos 12$ (unos 10€) por un white label coke, luego fuimos a otro garito pero algunos no quisimos pagar ya que nos exigian 40$ del ala, y yo me negué rotundamente, aunque al día siguiente me reproché a mí mismo esa actitud tan ahorrativa, bueno por qué no decirlo, tacaña. He aquí un extracto de la conversación: "Luis, te podías haber estirado un poco y pagar la entrada, que era tu primera noche, joer, como te pasas...". Mi último recuerdo lo tengo viajando en el metro en frente de una china, y ligeramente decepcionado de que una pandilla con cadenas y navajas y mala leche no irrumpiera en el vagón, hubiese sido la guinda del pastel, ¿ o no? A las 6 de la mañana me di las buenas noches. Espero que la próxima salida sea más interesante.

PD: Dentro de muy poco, en esta semana, trailer del cortometraje "Postman of the park".

2 Comments:

At 11:11 p. m. GMT-7, Anonymous Anónimo said...

Diego, me alegra un güevo saber de ti, ¡¡un fuerte abrazo para todos!!

 
At 1:21 p. m. GMT-7, Anonymous Anónimo said...

bueno, esto ya se empieza a parecer al extracopas! efectivmente, un día es un día, la próxima tendrás que arregrarttelas para contarnos como es un after en la gran manzana!
beesos

 

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